martes, 12 de junio de 2012

Menos es más...


No hay virtud que nos haga más grandes, que el decoro, la discreción y el respeto por las personas que de alguna manera forman parte de nuestro "Árbol de Naranjas"... …
Yo llamo así citando al increíble Bryan Weiss, a lo que es nuestra vida, nuestro árbol, de donde se sustentan nuestros momentos, los que consideramos como especialmente importantes.

Siempre hay personas de nuestro entorno inmediato, a las cuales consideramos de manera especial, con un afecto que no tiene una medida exacta justamente por eso, porque llegan de forma inesperada, se encargan de entibiarnos con su sinceridad humana y son diferentes al resto.
Con un sólo minuto de su presencia, podemos advertirnos sumidos en sus pensamientos, los cuales nos relajan y nos hacen comprender un poco más acerca de todo. …

Son esos afectos sinceros que deseamos perduren a lo largo del tiempo ya que su presencia es siempre un verdadero motivo de bienestar y crecimiento. Son seres que decoran y matizan con su simple  brillantez, los breves momentos que se recuerdan siempre con cariño…

Siento en mi fibra más pura, que cuando una persona así de especial decide entregarnos un poco la belleza de su presencia, es nuestro compromiso abrigar con el mismo cariño ese gesto que se nos da con la confianza y altura que sólo la gente sensible sabe…

Por otro lado,  hay seres que en un acto desesperado por necesitar sobresalir, utilizan un puñado de palabras que rayan la indiscreción y la ofensa hacia esas personas especiales, y bajando a un nivel incomprensible la verdadera importancia de su presencia, muestran su verdadera esencia.
En cierta forma y aunque ellos no lo noten defraudan eso tan especial que se les brinda, ya que con una escueta actitud, consiguen hacernos ver al resto, que sólo dependen de eso para sentirse admirados, y al parecer de mi sensibilidad, terminan quemando en una breve secuencia de palabras inoportunas, algo tan importante como es la confianza y el respeto.

Entonces, considero un acto imprescindible el no desvirtuar por ningún motivo de derroche personal de egocentrismo, esa confianza que se nos brinda con sinceridad y la más absoluta bondad… No permitir por ningún motivo que la magia que se nos entrega de manera única, se vea rota por un acto arrebatado de extrema inmadurez, es parte fundamental en ese acuerdo tácito, es algo que debemos considerar como algo muy valioso, es nuestra parte en esa historia que nos invitan a compartir…

La amistad siempre más que un breve momento de placentera felicidad, la verdadera amistad comprende de silencios oportunos y sabe codearse de manera impecable, con la complicidad de los secretos que al ser íntimos, sólo se comparten de a dos. Eso sucede justamente para no convertir a los momentos entregados de manera especial, en algo tan efímero como lo es un soplo de liviandad y egoísmo.

La discreción y el respeto, es belleza y finura en su punto álgido en cada uno de nosotros.



Menos es más…

El resultado, sencillamente perfecto…


2 comentarios:

  1. Adoré. Sobre todo esto: ¨La amistad siempre más que un breve momento de placentera felicidad, la verdadera amistad comprende de silencios oportunos y sabe codearse a la perfección¨
    Está todo dicho así que agrego un ¨Gracias¨, Rosy.
    Saludos.

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    1. DonRu, muchas gracias por sus palabras... Creo que quienes forman parte de ese "Árbol de Naranjas" son finalmente las personas que tienen algo positivo para sumar a nuestra vida. Un Abrazo! :)

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