viernes, 19 de abril de 2013

Ser feliz



Si todo en la vida es relativo, relativa también es la idea que cada uno tiene de la felicidad.
Para algunos, felicidad es disponer de dinero en la billetera, algunas cervezas para tomar con amigos, ropa nueva para estrenar cada día.

Para otros, la felicidad representa un suceso, una carrera brillante, o simples hechos considerados importantes (aunque en la realidad carezcan de relevancia).
Para otros tantos, ser feliz es conocer el mundo, tener un conocimiento profundo de las cosas del cielo y de la tierra.

Para mí ser feliz es diferente. Ser feliz es ser persona, es tener vida, que como decía un poeta:
- “Es hermosa, es hermosa, es hermosa…”

Felicidad es la familia reunida. Es vivir sin llegada, sin partida. Es soñar, es llorar, es sonreír…
Felicidad es vivir cercado de amor, es sembrar amistad, es el calor del abrazo de aquel amigo que a pesar de la distancia, le escuchas decir: “Hola”

Ser feliz, es despertar a las cinco de la mañana, después de haberte acostado a las tres de la madrugada, sólo para dar una vuelta a la cama de tu hijo, para nada más que para verlo dormir.
Ser feliz es tener un cálido hogar, es la sencillez de una mesa. Es un té caliente al desayuno. Es la dulce melodía de un CD, para inspirar al corazón y gastar emociones por repetición.

Ser feliz es disfrutar del sol radiante, del frío congelante, de la lluvia o del temporal.
Ser feliz es brindar afecto a los demás (a todos los que se cruzan en mi camino).
Ser feliz es hacer de la vida una gran aventura, una mayor locura, un enorme placer.

Pero, ante todo, la verdadera felicidad consiste en proceder bien, en todos tus actos. 
Es no tener nada de qué arrepentirse. Es no dañar.


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