Siempre he pensado que el peor enemigo de una mujer, es un hombre... Y aunque yo sepa que ese pensamiento es uno de mis tantos atajos, siempre me niego a ceder en la necesidad de un abrazo que me haga naufragar...
A veces divago, como por ejemplo ahora, en que aún no son las doce,
y ya llevo seis mentiras...

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