martes, 10 de julio de 2012

La última vez



La última vez que viste a tu mejor amiga del colegio. La última vez que estuviste en aquel bar, o sentada a la sombra de un árbol descalza y acompañada sólo por tus pensamientos. La última vez que saboreaste un poco de aquel licor delicioso. La última vez que alguien besó…
A diario nacen y mueren situaciones que jamás volverán a repetirse, pero la inconsciencia de ello, hace que no se viva en una constante y dramática despedida. 
En cambio, otras veces, otras tantísimas veces, sí somos conscientes de que “esa” será la última vez. Y vivimos la angustia del preludio de un final, tratando de aferrarnos a las sensaciones para transformarlas en detalladísimos recuerdos que transformaremos con el tiempo a nuestro antojo, para ser menos infelices, o mejor pensado, para ser más felices aún. Para reinventar, al menos, el pasado.
Pero también sucede que la consciencia de la última vez, si ésta es previamente decidida, puede ser gratificante. 
Algo así como cuando el preso vive despierto la noche previa a su liberación, porque su última vez es el comienzo de una vida sin contar los días...



2 comentarios:

  1. De finales y comienzos, me encantó... Como me gustan las historias de este tipo porque son alentadoras, y hacen ricos a los puntos de las historias, inclinándolos para que se transformen en comas. y la historia continúe.
    Genial, Rosy!

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    1. Gracias DonRu!!!... Yo le prometí que de esa mano con un halo de brillo, iba a salir algo verdaderamente motivador. Hablábamos de reinventarnos y de poder modificar los cómo, los dónde y los porqué. Tener la capacidad de darle un matiz distinto a las cosas, para que a partir de los cambios podamos construir muchas otras cosas más.
      Finalmente creo que logré una vez más sentir al pensamiento. Además creo que sin querer hemos coincidido... De los finales, también se construyen comienzos...

      Gracias ¡(Bis)! :)

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