sábado, 30 de junio de 2012

Hay veces, hay días...


Al final del día, los rayos del sol se van fragmentando y asisten al ritual cotidiano de mis atardeceres eternos…
Sólo sigo mis pasos y busco algunos símbolos que indiquen el camino, entonces sin retraso, sin apuro, se va esculpiendo en mí, el rostro del color de la melancolía mezclado con un delicado dulzor de calidez.

Allí es cuando la armonía quiere perder su eje y su equilibrio, en lágrimas que brotan de una emoción que no tiene medida, pero inmediatamente yo me propongo tejer hilos de magia para que en mi corazón no llueva, y lo cubro entre mis manos, para que su galope enternecido no me lastime demasiado…

Hay veces, hay días, en que los pies se me suicidan desnudos bajo el frío del suelo, y el pecho se oprime respirando agitado la música del viento y sus adecuadas notas.

Hay días que soy como esas flores locas, que acompasadas por el viento nunca saben hacia dónde se dirigen... Inconstante rozo estrellas, me lleno las manos de cielo, el capullo es de blanco mármol. Doy perfume y luego lentamente muero...


2 comentarios:

  1. Hay muchos días que son así para mi, porque un día de estos son miles..., porque un día de estos es vida.

    Bello, Dulcerosy.

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    1. En dos frases cuántas verdades juntas! Es cierto, muchas veces pensamos que el reloj de nuestros días, tiene que marcar un compás armónico para creer que nuestra vida es justamente lo que llamamos "Perfecta, justa, correcta", y nada más alejado de la realidad que eso.
      Nos perdemos de aprender de los días tristes y reflexivos la diferencia entre un ocaso eterno de preguntas sin respuestas, y los amaneceres brillantes de optimismo, y sí, a veces pasa vio?.
      "Lo que no se vive, se muere", gracias por haberme dado con esas palabras, una lección tan perfecta.
      Muchas Gracias por sus palabras y siempre Bienvenido a Decora.

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